LA PACIENCIA

Por: Rvdo. J. Nicolás Ocampo J.

Tema que ha dado mucha tela para cortar. Se demanda paciencia con los semejantes, con los familiares, con los patronos, con los profesores, con los alumnos, con los trabajadores, con las ovejas, con los pastores, y la lista se haría interminable.

Existen personas que por ser impacientes demandan paciencia a Dios y le dicen: ¡ Dios, dame paciencia, pero dámela ya ! Y me da risa…

¿Y a todas esas para qué necesitamos la paciencia? Veamos qué nos dice la sabiduría de la Palabra de Dios:

Ecl_10:4b   La paciencia es el remedio para los grandes errores.

Qué escritura más clara; cuando tenemos paciencia, tenemos un incontable capital para remediar muchos errores, de los cuales ningún mortal puede escapar en cometer.

A alguien se le ocurrió decir que lo mejor era no pedir paciencia, porque lo primero que aparece en la lista no es propiamente esta virtud, sino la prueba como medidor de nuestra capacidad de resistencia en cualquier situación. Volvamos a la Palabra de Dios:

Rom 5:3  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

Rom 5:4  y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

Rom 5:5  y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado… (RV60)

Ya sabes que según esta Escritura la paciencia propiamente, aparece es cuando hay tribulación. Dicho de otra manera, la paciencia es como la carne de un “sanduche” en medio de dos rebanadas de pan siendo estas, por un lado la tribulación y de otro lado la prueba.

Así que cuando quieras paciencia, ya sabes a qué te atienes.

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