ORFANDAD

Por: Rvdo. J. Nicolás Ocampo J.

Después de la salvación y de toda obra que el Señor Jesús hizo mientras estuvo acá en la tierra, espero se me entienda,  - Él todavía sigue salvando y sigue sanando -  una de sus mayores preocupaciones era que después que ascendiera al cielo, el vacío que había dejado corpóreamente, no fuera tomado por los apóstoles como un acto de abandono, abandono que sin duda hoy pareciera están padeciendo muchos al ignorar o por decir lo menos, no reconocer el poder del Espíritu Santo, que es el que nos permite vivir en esta tierra, como hombres y mujeres espirituales.

En razón a lo anterior es que, veo algunos cristianos como huérfanos, actuando de acuerdo a las formas de este mundo, en debates políticos y todo tipo de agitación mundanal, que para nada decoran la vida piadosa que nos demanda la Palabra de Dios. El Señor Jesús dijo:

No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. Juan 14:18

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FAVORITISMOS.

FAVORITISMOS.

Prohibidos por la Palabra de Dios, y que son tan comunes entre nosotros, aunque no debería ser así.

Los judíos que se creían “In” en medio de una sociedad que clamaba por conocer a Dios y oír su Palabra, se habían “adueñado” de las llaves del conocimiento y no entraban, y quienes procuraban hacerlo, no los dejaban. Esos mismo que de perseguidores, pasaron a perseguidos, pareciera que su legado ha salpicado a algunos cristianos que ya nos atribuimos facultades para darle la bienvenida a la comunidad de la iglesia, a quienes son de nuestro agrado, y desechamos sin el menor desparpajo, a aquellos de quien no gustamos. ¡Grave, muy grave! Es contradecir abiertamente el sagrado mandamiento de amarnos los unos a los otros. Por supuesto, no descarto que tengamos que asumir esa actitud, con aquellos que desechan y pisotean el Evangelio de Dios, de quienes nos dice la Palabra de Dios: “Con los tales, ni te juntes”

Los apóstoles Pedro y Pablo en sendas expresiones nos escriben de la siguiente manera:

Pedro tomó la palabra, y dijo: --Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, Hch_10:34

Porque con Dios no hay favoritismos. Rom_2:11

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¿QUIÉN LE PONE FIN A LA GUERRA?

En toda su historia, la humanidad, así sea de manera forzada, ha aprendido a hablar el idioma de la guerra.

Hay pequeñas y grandes guerras. Hay guerras en la familia; hay guerras académicas; hay guerras comerciales; hay guerras matrimoniales; hay guerras intranacionales e internacionales; también hay guerras mundiales; en fin la guerra pareciera inherente al ser humano. Todo ello agitado por supuesto, por aquel que vino a hurtar, matar y destruir. El Diablo.  Ya desde hace mucho, la Palabra de Dios por medio del salmista nos lo ha advertido:

Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Sal 46:6ª   

Por estos días hay una sed jadeante de paz en nuestro país. Y pregunto: ¿Ante tanta guerra, quién no desea la paz? 

Ahora bien, la paz que se nos propone, no es otra cosa que el cese de hostilidades, más nunca el fin de la guerra, porque una paz sin Cristo como Garante Principal, es una paz incompleta. El Señor Jesús lo dice muy claramente:

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. Juan 14:27

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