CARIES

Ilustración Esteban París

·        POR JOSÉ ALEJANDRO PÉREZ M. | 

Poder entrar al consultorio del odontólogo, salir en menos de media hora, y lo mejor, que el profesional haya solucionado el problema de caries sin tener que haber recurrido a la fresa odontológica, ese elemento que es para tantos una especie de tortura moderna, que gira entre 300 mil y 500 mil revoluciones por minuto.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los problemas de caries afectan entre el 60 y 90 por ciento de los niños en edad escolar.

Algunos avances han introducido nuevas tecnologías que ayudan a paliar el trauma que genera la fresa. El láser es uno de ellos, pero no evita que el profesional tenga que usarla en algún momento del procedimiento.

Sin embargo, Andrés Mejía, ingeniero biomédico y gerente de la firma Equimedco, explica que con el desarrollo de nuevos procesos es posible aprovechar elementos naturales que hacen que ese sueño de muchos pacientes pueda volverse realidad.

A partir de la cáscara de papaya verde, dice, se puede obtener una enzima, la papaina, que contribuye con los procesos de remoción atraumática de caries.

El ingeniero añade que esta enzima tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias.

Agrega que el desarrollo que se ha hecho de este componente de la fruta, por parte de un laboratorio en Argentina, es lograr bioencapsular la enzima para potenciar su efecto.

Pero, ¿qué hace que esta enzima sea menos traumática en el tratamiento contra la caries dental?

Andrés Mejía comenta que, en primer lugar, es la enzima bioencapsulada, es decir, su presentación para el uso médico es como un gel y con este proceso su capacidad de acción se incrementa entre un 50 a 60 por ciento.

La enzima se aplica sobre el tejido que se encuentra necrosado mediante la utilización de una pequeña jeringa.

Al entrar en contacto con el tejido infectado los elementos que componen la enzima desarrollan una labor de ablandamiento que permite la remoción del mismo.

Este proceso, indica, no dura más de 5 minutos. De hecho en dos minutos es posible remover con una cucharilla especial el tejido que ha sido afectado por la caries.

“No solo se gana en tranquilidad para los pacientes. También genera mejoras en los tiempos de atención”.

Además la enzima no reacciona cuando llega al tejido sano. “Se trata de un gel de acción selectiva, es decir, solo actúa en tejido necrosado y pierde su capacidad enzimática al tomar contacto con tejidos sanos”.

La innovación tecnológica aplicada a la ciencia de la salud busca no solo preservar o restaurar el equilibrio vital, también que los procedimientos sean amigables con los pacientes.

 

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